domingo, 12 de febrero de 2017

Esos pequeños placeres...

Hola de nuevo, gente que por algún motivo pase por aquí. En esta entrada tocaré un poco alguno de mis placeres un tanto obsesivos que tal vez alguna persona conozca de mi persona.

Sucedió hace dos semanas, un día que podría ser ordinario para muchos pero, para alguien como yo, fue una experiencia bastante placentera.

Desde siempre he tenido esta fantasía de que la gente puede comportarse con educación, amabilidad, respeto, etc. Y 11 de cada 10 veces veo muestras de que no es más que eso; una fantasía, hasta que suceden días como el de hace un par de semanas que me hacen recuperar un poco la fe en la humanidad.

Como algunos saben, llevo algunos meses en proceso para un trabajo que realmente quiero y que me ayudará a cumplir varios proyectos que tengo en el futuro. Pues bueno, para obtener uno de los documentos que me pidieron necesitaba ir a Palacio y no morir en el intento.

Preparé la mochila con la que normalmente salgo con lo usual; papel, agua y un libro con el que cargo si sospecho que tendré un tiempo muerto bastante largo, como sospechaba que pasaría por ir a una institución de gobierno.

Salí de mi casa como de costumbre escuchando música y ya iba preparado para encontrarme con el primer problema: Seguramente el taxista me cobraría de más de manera ilegal como están haciendo muchos dado la incertidumbre de la tarifa de transporte, donde muchos están cobrando lo que quieran.

Pues nada, no sólo no tenía música a todo volumen, sino que me cobró lo justo, para variar.

Al llegar a Palacio me encontraba bastante perdido, no sabía a qué oficina acudir. En mi búsqueda me topé con un campamento de manifestantes, los cuales repetían diversas consignas y no estaban agrediendo a nadie. Pocos metros después veía a unos trabajadores del estado que los observaban mientras comentaban un poco la situación, cuando uno de ellos dijo una frase que no esperaba:

"Pues realmente tienen todo el derecho de manifestarse y están juntando su basura, no han causado desorden"

Entré a una oficina aleatoria a preguntar sobre dónde se llevaba a cabo el trámite que necesitaba y me contestaron con bastante amabilidad, me dieron direcciones bastante entendibles y me desearon suerte.

Llegué al sitio que buscaba después de una larga travesía y pensé que había llegado demasiado tarde pues eran ya las 3:55 de la tarde. No pasaron ni dos minutos cuando entró una persona y me preguntó si ya me habían atendido y, que en caso de no ser así, en qué me podía ayudar. Me pidió algunos datos y me dijo que esperara en lo que se imprimía el documento.

Una vez más, no pasaron ni dos minutos y entró una segunda persona, de nuevo preguntándome si ya me estaban atendiendo, a lo cual contesto que sí en el mismo tono.

Desconozco si es por reglamento que deban estar preguntando en cuanto tienen oportunidad, pero me recordó de alguna manera a mis días en el Hospital General, donde algunos miembros del equipo de Psicología preguntábamos lo mismo a las personas que se encontraban esperando. Realmente nunca se nos dio tal instrucción (o al menos a mí jamás), pero siempre lo vi como una muy buena cortesía que a veces da buenos frutos, pues más de una vez nos llegaron a hacer el comentario que éramos el único departamento del edificio que los trataba así de bien.

Debí haber estado unos.. ¿10 minutos? entre mi búsqueda, pago y proceso del trámite, pues no pasaron muchos segundos hasta que me entregaron el documento del cual me pidieron revisar que mis datos estuvieran correctos, así era y me preguntaron si había algo más en lo que pudiesen ayudar. Realmente con un trato así se humano fui a llenar su encuesta electrónica del trato recibido con bastante gusto.

Caminé hacia el bulevar donde tomaría mi siguiente transporte, pero antes de tomarlo quise comprar un café. Noté que una persona necesitaba algo de un estante que se encontraba detrás de mí, por lo que disimuladamente me hice a un lado, pues comprendía que esa persona iba a esperar a que me moviera sin decirme nada, "Hey, en serio, gracias", me dijo la persona desconocida mientras tomaba algo de tal estante.

Ya en el camión de regreso, que para variar estaba limpio, venía considerablemente a gusto. Sé que suena a cosas sin importancia o a eventos que deberían ser de un día cotidiano pero, repito, para alguien como yo amante de ese tipo de detalles que demuestran que podemos ser animales civilizados pues... realmente significó bastante, fue como si para variar no fuese sólo yo quien hiciera un esfuerzo para convivir bien en esos encuentros aleatorios con personas desconocidas, para de mí pensaba "vaya, si es que hay personas educadas en el día a día" y, realmente, fue bastante satisfactorio.

No he tenido un día similar desde ese día, veo diariamente cómo la gente no sabe usar un semáforo, cómo se insultan cuando casi son atropellados mientras cruzaban una calle peligrosa en lugar de usar el puente, cómo no saben respetar una simple fila para obtener algún servicio y cómo agreden a otras personas mientras se mantienen a la defensiva, pero al menos sé que hay esperanza.

En los últimos días he decidido aumentar el recorrido de mis caminatas, normalmente camino o troto unos 7km-9km, el día de ayer me propuse hacer más y terminé en los 15km y fracción, hoy fueron otros 13km que sólo detuve porque empezaba a tener hambre y debía volver a casa, pero la energía fluía en mí todavía como para superar los 15 de ayer.

Como otra nota positiva por fin avanzó un poco más el proceso de empleo, tengo la esperanza de que sea el último mes que paso a la espera de que concluya.

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