sábado, 4 de febrero de 2017

Caminata a media noche, discusiones y enojo.

Buenas noches, gente que pase casualmente por aquí.

Estos días me encontré sin desearlo con una situación donde me encontraría con una sensación con la que no suelo hacer contacto: el enojo.

Era la noche del miércoles primero de febrero del presente año, hace tan sólo unos días. Me encontraba caminando cerca de mi casa, con un enojo que no había sentido desde hace unos años.

Por una discusión familiar importante y la combinación en esta de una de las cosas que más detesto: El no dialogar en una discusión y adoptar una postura de ridiculizar a la otra persona sin aportar argumentos más allá del "porque yo lo valgo", me encontraba saliendo de mi casa sin pensar mucho en lo que me había llevado: Mi teléfono y unos audífonos, nada más.

Necesitaba salir a tomar algo de aire y a descargar toda la energía que se encontraba en mí en ese momento, no me paré a pensar en el momento que eran las 10 de la noche en una colonia donde en los últimos meses ha habido desde asaltos simples hasta un par de personas heridas con armas de fuego, sin mencionar la presencia de militares en un par de ocasiones, desconozco exactamente el motivo.

Así me encontraba yo en ese momento; sin reparar en que no había cargado con agua ni dinero en caso de que se complicara la situación.

Caminé alrededor de la cuadra donde vivo, mas la necesidad de caminar más lejos me invadía, necesitaba, al menos, bajar al bulevar y relajarme por aquella área.

Bajé por las oscuras calles que separan la zona donde vivo al bulevar más cercano. Es bastante raro que el alumbrado público funcione en cada calle por estos rumbos, por lo que hay varios puntos donde realmente se encuentra casi completamente oscuro, casualmente son zonas donde existen unos edificios y pandillas provenientes de los mismos.

Caminaba con el volumen de los audífonos bajo, pues necesitaba escuchar si alguien se me acercaba con alguna mala intención, de hecho, debo admitir, parte de mí quería que si alguna vez fuese abordado por personas que quisieran hacerme daño ese era el momento perfecto para que sucediera, pues me encontraba con bastante energía que bien podría salir en forma de violencia si la situación lo hubiese requerido.

Caminaba como queriendo encontrar a esas personas que se dice por ellos ciertas calles cercanas a mi colonia son peligrosas, pero no encontré a nadie.

Seguí bajando hacia el bulevar donde el alumbrado funciona como debería. Recuerdo no saber exactamente a dónde quería ir, simplemente quería seguir caminando.

Estuve deambulando cuando por unos momentos creí haber tenido sed, lo cual habría sido un problema, pero posiblemente sólo me estaba sugestionando.

Para ser las 11 de la noche había más gente de la que esperaba caminando por las calles, saliendo de comercios, conduciendo por las calles.

Llegué a un área bastante transitada de la ciudad y al ver la hora decidí que era momento de volver, aunque algunas cosas cambiarían a partir de ese momento.

Caminé de regreso a casa, ya bastante más relajado pero alerta a través de esos puntos oscuros del camino, de nuevo no hubo ningún problema, de hecho me sorprendió encontrar a un vehículo de policía cuidando el área, es algo que no me había tocado ver.

Subí unas escaleras solitarias que terminan a una calle de mi casa, era prácticamente media noche, fue cuando saqué el teléfono para pausar la canción que estaba escuchando, fue en ese momento cuando tomé consciencia que tenía dos llamadas perdidas del teléfono de mi casa, no recuerdo que la música se haya pausado como normalmente hace al detectar una llamada entrante, pero igual pude simplemente no darme cuenta.

Como de costumbre, después de la caminata vendría un baño. La casa se encontraba en silencio y prácticamente todos dormían, o eso supuse yo. Navegué un poco en internet, ya me encontraba más cerca de la una de la madrugada, debía pensar en cómo sería el día siguiente.

Desperté al día siguiente más temprano de lo usual, el plan era comer algo, preparar la mochila que normalmente uso para caminar y perderme un par de horas en una caminata por el bulevar.

Y así fue; preparé la botella de agua, metí el libro que comencé a leer hace poco (It, de Stephen King), tomé el teléfono, audífonos, me puse los tenis y era momento de alejarme al menos por unas horas.

En mi teléfono se reproducían diversos audios de podcast que suelo bajar para tener algo interesante qué escuchar cuando no quiero oír música como tal. 

El tema estaba claro, debía esperar la llamada (o "las" llamadas) que me informase que  el proceso de selección para el empleo que quiero ha avanzado en algo, aunque sea lo más mínimo.


De cualquier manera, hasta que eso sucediera necesitaba mantenerme al margen de problemas en la medida de lo posible.

Volví a casa un par de horas después, sólo para recobrar energías y volver a caminar otras horas más tarde antes de terminar el día.

Me considero una persona que no olvida fácilmente la posición y acciones de una persona cuando se trata del trato o respeto que le ofrece a otra más durante una discusión y sé que es algo que tomará tiempo, pero realmente es una de esas ocasiones donde confirmo una vez más que a ciertas personas mejor el trato de lejos.

En fin, que después de haber eliminado el viejo blog (creo que ya era hora) quería volver a hacer de escribir un hábito como en los viejos tiempos.

No todo ha sido malo, por supuesto, de hecho la semana pasada experimenté bastante satisfacción y mi fe en la humanidad subió unos cuantos puntos, pero eso será tema de otra entrada.

Gracias a cualquiera que se haya tomado la molestia de leerme, excepto sin esa persona es votante del PRI.

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